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Embarazada en invierno

Si estás embarazada puedes seguir haciendo tu vida completamente normal sea la temporada que sea del año. Sin embargo, no está de más adoptar algunas precauciones durante el invierno, de cara a mejorar la salud y a sentirte fuerte y bien nutrida. Te damos cinco consejos para que tu embarazo discurra con toda naturalidad protegida de las inclemencias del invierno.

1.- Vitamina D: La necesidad de vitamina D se duplica durante el embarazo ya que es imprescindible para la absorción del calcio. Por eso, además de ingerirla en cantidad suficiente, hay que aprovechar el sol ya que esta vitamina se sintetiza gracias a la acción del sol sobre la piel. Por eso, es importante que aproveches los días de sol para salir a pasear y las temperaturas más cálidas del medio día o de primera hora de la tarde para sentir la calidez de los rayos de sol sobre tu piel.

2.- Fortalece tus defensas: Los remedios naturales son los mejores aliados para una embarazada. No se trata de dejar la curación de enfermedades sólo a la capacidad de estos remedios, sino de procurar prevenir en todo lo posible las afecciones típicas de esta época del año como los catarros o infecciones de garganta. Recuerda que el ajo y la cebolla fortalecen el sistema inmune, los hongos y setas aumentan la producción de citoquinas que ayudan a combatir las infecciones respiratorias, el jengibre elimina la tos y alivia la garganta irritada, la miel ayuda a combatir virus y bacterias por sus propiedades antimicrobianas y antioxidantes y, por supuesto, son imprescindibles los alimentos ricos en vitamina C para aliviar los síntomas de los resfriados, a saber, calabaza, brócoli, coles, pimientos rojos, papaya y cítricos como la naranja o el pomelo.

3.- Hidratación extra: Bien es cierto que el frío no anima a beber agua, sin embargo, hay otras fórmulas de hidratación ideales, como los consomés, las sopas y, por supuesto, las infusiones calentitas. Así que no dudes en prepararte caldos calentitos como primer plato de menús equilibrados así como infusiones digestivas o relajantes, a base de tila o de manzanilla incorporando otros sabores como la naranja, el jengibre o la vainilla.

4.- Más hidratación: Además de hidratar tu cuerpo por dentro tomando caldos o infusiones, también has de hidratarlo por fuera. Las bajas temperaturas son muy agresivas con la piel y pueden provocar sequedad, incluso grietas. De ahí, la importancia de no descuidar la hidratación de tu piel. Utiliza cremas adecuadas y no te olvides de proteger tu rostro y tus manos.

5.- Protección solar: Sí, aunque lo tradicional del invierno es protegerse del frío, recuerda que sigue haciendo sol y, si bien el astro rey es nuestro aliado para mantener unos adecuados niveles de vitamina D, hay que seguir protegiéndose de los rayos nocivos por eso es imprescindible una adecuada protección solar. Además de consecuencias más graves, también evitarás las antiestéticas manchas en la piel.